
¿Cómo lleváis el libro de la tertulia? A mí se me está descongelando encima de la mesita de noche (de ahí el título –absurdo, ya lo sé- de esta entrada) a falta de unas 500 páginas por leer. Almudena, bonita, ¿de verdad que no podías haber sido un poco más concisa? He de reconocer que no estoy en el mejor momento para pasarme varias horas seguidas leyendo de un tirón, el principio de curso y la mudanza me ocupan demasiado tiempo, de modo que igual hago como otros/-as y voy a la tertulia sin acabarlo (y no quiero señalar a nadie) o no voy y mando a un corresponsal para que haga la crónica por mí (estoy barajando los nombres de la rana Gustavo, el reportero más dicharachero, y Paloma Gómez Borrero, entre otros).

Últimos datos susceptibles de comentario (así os voy dando ideas, no os quejéis): el permiso sin sueldo –y sin sustituto- de nuestro premiado Leante, el hueco irreemplazable que ha dejado Manoli en el sofá (al final no pudo ser lo de los tapetes de bolillos), el éxito aplastante de nuestros alumnos/-as en la convocatoria de septiembre de Selectividad, la importancia de la asignatura de alternativa que impide que se impartan nuevos idiomas en nuestro centro (señor Camps, ¿no sería mejor dar la Educación para la Ciudadanía en alemán, en vez de en inglés?), y todo aquello que se os vaya ocurriendo.
Nada más. Petons i abraçades (ya sabéis que estamos en un insti de Teletubbies, según algunas...)