Por la tarde, visita a la isla de los Museos: presentamos nuestros respetos a Nefertiti y pateamos las puertas de Ishtar y el altar en el Pérgamon. Aquí tenéis la Catedral con Adela, muy sonriente y heladita de frío (Adela, no la catedral).
Y en esta foto estamos en el albergue tomando la bebida de bienvenida que nos ofrecieron el día de nuestra llegada (debe ser que somos clientes VIP). Obsérvese que los sofás son igual de rancios que los del albergue del año pasado (en casa de mi abuela, que en paz descanse, había unos sillones idénticos). Obsérvese también que los alumnos son iguales que los del año pasado. Por último, obsérvese que la profesora también está igual que el año pasado.
Y ésta de aquí está tomada dentro de un balón de fútbol gigante que han colocado en la Postdamer Platz y en el que nuestros retoños descansaban y entraban en calor apelotonándose unos encima de otros. Y, por si eran pocos, ahí está Adela lanzándose encima de ellos.
Y aquí tenéis una foto tomada desde fuera del balón,en la Postdamer. Porque en Berlín, además de pasado, hay un presente arquitectónico impresionante: el Reichstag, las casas gubernamentales, Postdamer y montones y montones de edificios firmados por todos los que son alguien en el mundo de la arquitectura.
En fin, el viaje ha sido casi calcado al del año pasado. Una de las pocas novedades ha sido que, por petición unánime de los alumnos, hemos visitado un campo de concentración. A ellos les ha impresionado bastante: crematorios, cámaras de gas y barracones... Nosotras preferimos otros modos de recordar la barbarie: el metafórico Museo Judío (lleno de "vacíos", todo lo que los judíos no pudieron hacer) o el Memorial...
Pero, como el año pasado, lo mejor no son los monumentos, ni los museos, ni los edificios... Lo mejor es ver cómo nuestros alumnos aprenden en cinco días mucho más que en horas y horas de clase.
Sólo han faltado Carolina y Emilio. Les hemos echado de menos.
... Y empezamos a prepararnos para Berlín 2009. ¿O cambiamos de destino?