(de Lea Ypi)
Aquí tenemos la reseña de la primera tertulia de este curso. Como de costumbre, Josune nos ilustra con sus palabras haciendo más interesante el debate que se planteó que el libro en sí. Gracias de nuevo.
Reseña
sobre Libre, de Lea Ypi
El
pasado 20 de octubre inauguramos curso tertuliano comentando Libre,
de la albanesa Lea Ypi. El libro
gustó mucho a la mayoría y algunos reconocimos haberlo leído con agrado e
interés, aunque sin demasiado entusiasmo. El debate que generó resultó, sin
duda, de lo más interesante; de esos que se producen con frecuencia en nuestro
Sofá, de los que salimos con una opinión sobre la obra bastante mejor que
aquella con la que llegamos. Reconozco que, en esta ocasión, es lo que a mí me
ha sucedido.
La
autora, profesora de Teoría Política y Filosofía, reside en Londres y nació en
Tirana en 1979. Con apenas once años fue testigo de la caída del régimen
comunista en su país, y presenció, en los seis o siete años siguientes, los
cambios que se fueron produciendo a su alrededor mientras en Albania se establecían la democracia
y el liberalismo. La reestructuración de la economía supuso que buena parte de
la población perdiera su empleo y tuvo lugar el primer movimiento migratorio
hacia Italia. El intento de reconstrucción capitalista fracasó y, tras el
estallido de una estafa financiera, buena parte de la población respondió con
una guerra civil, causada por la desesperación, la falta de un horizonte de
mejora a corto y medio plazo, y el profundo desengaño experimentado con un
sistema que, junto con la libertad política, trajo sus propios abusos y corrupciones.
Y todo esto en el corazón de Europa y no hace tanto tiempo. Comentamos en la
tertulia el recuerdo de aquellas tremendas imágenes emitidas por televisión: el
28 de marzo de 1997 en el estrecho de Otranto el barco albanés Kateri i Radës
se hundió en una colisión con la corbeta italiana Sibilla. Perecieron más de
ochenta personas y a consecuencia de esta tragedia se abrió un intenso debate
en la opinión pública internacional sobre el modo de afrontar la crisis
humanitaria desencadenada por esta segunda salida masiva de albaneses hacia la
cercana Italia.
Estamos
ante unas memorias narradas desde una fina ironía y en las que nos encontramos
con la mirada de una niña ̶ enseguida
adolescente ̶ que asume con naturalidad
el orden en el que vive, y contempla perpleja la rapidez con que ese orden va a
cambiar radicalmente: «Yo siempre había pensado que no había nada mejor que el
comunismo. Todas las mañanas de mi vida me despertaba deseando hacer algo para
que llegara más rápidamente. Pero en diciembre de 1990, los mismos que habían
participado en las marchas que celebraban el socialismo y el avance hacia el
comunismo se echaron a las calles para exigir su fin. Los representantes del
pueblo manifestaron que las únicas cosas que habían conocido bajo el socialismo
no eran la libertad y la democracia, sino la tiranía y la coacción.» (p. 139)
La autora reconstruye la historia de su propia familia, en la que destaca su abuela paterna, Nini, nacida en 1918, en un medio aristocrático y culto que le proporciona una formación y la oportunidad de desempeñar muy joven cargos de responsabilidad en la Administración estatal albanesa. Conoció a su marido en la boda del rey Zog. Los acontecimientos históricos dieron un vuelco a su vida y a los treinta y dos años faenaba en los campos de trabajo. Su biografía muestra “cómo puedes tenerlo todo al nacer y perderlo todo después”. Sin embargo, no siente nostalgia de su pasado. Nunca había sido comunista, pero tampoco añora los privilegios y desigualdades del antiguo régimen. Considera esencial, aun habiéndolo perdido todo, haber conservado la dignidad, y afirma ser la misma persona. Pretende que su nieta comprenda que siempre había sido “la autora de su vida”, que había logrado ser “dueña de su destino” a pesar de todos los obstáculos encontrados, porque siempre había sido responsable de sus actos.
Son
también muy importantes para ella sus padres, quienes, en momentos distintos,
participarán activamente en la vida política del país. Pero antes de eso, no
son capaces de responder con claridad a las preguntas que
les formula: «Quería saber por qué la gente reclamaba libertad si ya éramos uno
de los países más libres sobre la tierra, según nos decía siempre la profesora
Nora. Cuando mencioné su nombre, mis padres alzaron los ojos al cielo. Empecé a
sospechar que no tenían la mejor disposición para responderme y que ya no podía
confiar en ellos. No solo mis preguntas sobre el país quedaron sin respuesta,
sino que, además, empecé a preguntarme en qué clase de familia me había tocado
nacer. Dudaba de ellos y, al hacerlo, empecé a dudar de quién era yo.» (p.39)
Creo
que en las últimas líneas de la cita anterior se encuentra el principal
conflicto de la autora, desencadenante de este libro de memorias que recoge
también sus reflexiones personales sobre las grandes ideologías políticas y
sociales responsables de la configuración del mundo desarrollado tras la
Segunda Guerra Mundial. En su afán de comprender cuanto está sucediendo a su
alrededor, la narradora trata de dilucidar el sentido real de la libertad desde
el descubrimiento de su propia identidad, cuestionada en medio de la confusión
en la que vive. No es casual que decida estudiar Filosofía, a pesar de la
incomprensión de su familia.
Destacamos
la capacidad crítica de la autora al mostrar por igual las limitaciones del
socialismo y del liberalismo, y, a partir de ello, nos enzarzamos en una
interesante discusión sobre cuál de los tres principios de la Revolución Francesa
nos parecía el más importante. No hubo acuerdo, por supuesto, sino diversidad
de opiniones, algo comprensible teniendo en cuenta la trascendencia de cada uno
de ellos.
En
la última página del libro, Lea Ypi
contrapone la perspectiva que su familia tuvo del socialismo con la que ella
tiene del liberalismo: «Para mi familia, el socialismo era sinónimo de
negación: la negación de lo que querían ser, de su derecho a cometer errores y
a aprender de ellos, de explorar el mundo a su manera. Para mí, el liberalismo
era sinónimo de promesas incumplidas, de destrucción de la solidaridad, del
derecho a heredar privilegios, de hacer la vista gorda ante la injusticia.» La
autora expone a continuación su convencimiento de que los sistemas actuales
pueden cambiar como cambiaron los anteriores, y que tanto el mundo de sus
padres como el mundo en que ella vive ahora distan mucho del ideal de libertad,
y considera imprescindible intentar comprender por qué. Así lo manifiesta en
las palabras con que concluye su obra: «He escrito mi historia para explicar,
para reconciliar y para continuar la lucha.»
Libre nos presenta de un modo ameno, irónico y, en momentos puntuales, incluso humorístico, el modo de vida del último bastión del estalinismo en Europa, y la celeridad con que se hundieron sus supuestamente sólidos cimientos, así como los estragos causados por la aplicación de un capitalismo feroz. La autora expresa su convicción de que “nunca se eligen las circunstancias bajo las que se desarrolla la historia”, y que resulta muy fácil cuestionar cualquier sistema o ideología y recalcar su distancia de la verdad. De este modo justificamos su fracaso, quitando peso ̶ y esto es lo grave en su opinión ̶ a la responsabilidad individual, negando así “nuestra libertad interior: la libertad de hacer lo correcto”.
Recuperar
la conciencia irrenunciable de esa libertad y actuar en consecuencia parece ser
esa lucha en la que Lea Ypi con Libre
se muestra dispuesta a continuar, adoptando como punto de partida la reflexión
sobre las sabias palabras de su abuela: «Cuando nos resulta difícil ver con
claridad el futuro hay que pensar qué podemos aprender del pasado.» El
resultado de esa indagación en la memoria particular y familiar en paralelo a
la reconstrucción de la historia reciente de Albania es este libro, una obra, a
mi juicio, honesta, lúcida, comprometida y muy personal.

